💡 Consejo general Para: cicloturista de paso, sin bici propia
Praga en bici: la Vltavská cyklostezka y el bikesharing rosa
El Moldava tiene su propio carril bici de largo recorrido, la Vltavská cyklostezka, que sigue el río desde su nacimiento en Šumava hasta la desembocadura en el Elba, en Mělník (unos 430 km en total). Dentro de Praga forma la ruta A2 — 31 km entre Zbraslav, al sur, y Troja, al norte —, la arteria ciclista más larga de la ciudad y tramo del EuroVelo 7 europeo. Sin bici propia, Rekola (naranja, sin anclajes) y Nextbike (azul) suman unas 2.000 bicicletas compartidas por el centro: suficiente para bajar hasta la isla de Kampa, cruzar a Vyšehrad o simplemente evitar el tranvía en un trayecto corto entre barrios.
💡 Consejo general Para: cicloturista con más días
Salzburgo, el punto de partida de la Alpe Adria Radweg
Desde Salzburgo arranca la Alpe Adria Radweg, una travesía cicloturista de unos 415 km hasta Grado, en el Adriático italiano, inaugurada en 2012 y pensada específicamente para cruzar los Alpes sin sufrirlos: los puertos de montaña más exigentes se salvan subiendo la bici al tren en el túnel de base de los Tauern, así que el desnivel real por pedal queda muy por debajo de lo que sugiere el mapa. Se completa habitualmente en 6-8 etapas de 55-75 km, casi todo sobre carril bici asfaltado o carreteras secundarias tranquilas. No entra en el itinerario de este viaje, pero el punto de partida queda marcado para quien vuelva a Salzburgo con más días y ganas de pedalear hasta el mar.
💡 Consejo general Para: cicloturista con más días
El Salzkammergut también se recorre en bici, entre lago y lago
La carretera de lagos que se hace en coche de alquiler camino a Viena —Fuschl, Sankt Gilgen, St. Wolfgang, Bad Ischl— tiene su propia versión ciclista: la Salzkammergut Radweg, una ruta circular de unos 254 km (otras fuentes la dan en 304 km según el trazado elegido) que toca cinco lagos alpinos, incluido Hallstatt con su mina de sal milenaria y el macizo del Dachstein con sus cuevas de hielo. Los tramos que discurren por carretera principal se resuelven en barco o en tren regional en vez de forzar al ciclista a compartir asfalto con el tráfico, lo que la hace asequible incluso para familias con niños a partir de 10 años.
💡 Consejo general Para: cicloturista de paso, sin bici propia
Viena, capital discreta del carril bici: Donauradweg y Citybike Wien
Viena está en pleno EuroVelo 6, la ruta que enlaza el Atlántico con el Mar Negro: el tramo austríaco entre Passau y Viena suma unos 320 km, casi llano y perfectamente señalizado, con la Wachau, sus viñedos y la abadía de Melk como paisaje de fondo antes de entrar en la ciudad. Dentro de Viena, la red de carriles bici supera los 1.600 km, y el sistema público Citybike Wien pone 1.500 bicicletas en 120 estaciones abiertas las 24 horas, desbloqueables con tarjeta de crédito o con la Citybike Tourist Card pensada para visitantes. Es, sin exagerar, la forma más rápida de enlazar el Ring con las orillas del Danubio sin depender del metro.
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Budapest en bici: la Isla Margarita y el Danubio de EuroVelo 6
El EuroVelo 6 cruza Budapest siguiendo el curso del Danubio, con el Puente de las Cadenas como mirador de paso obligado entre Buda y Pest — y sigue hacia el norte por Szentendre y Visegrád, uno de los tramos más celebrados de toda la ruta húngara. Para moverse por libre dentro de la ciudad, MOL Bubi tiene 222 estaciones y cerca de 2.460 bicicletas repartidas por el centro, pensado sobre todo para trayectos cortos de residentes pero perfectamente usable por turistas vía app. El tramo más agradecido sin tráfico es la Isla Margarita, cerrada al coche particular, con piscina termal Palatinus incluida para hacer un alto en pleno Danubio.