Notas personales
La Corona de Aragón Gravel es la ruta más técnica que he recorrido en el arco mediterráneo. No tiene el dramatismo alpino de otras rutas pirenaicas, pero los Puertos de Beceite tienen una personalidad propia: caliza, silencio y una sensación de territorio auténtico que ya no es fácil encontrar tan cerca de la costa.
La estructura circular con inicio en Peñíscola funciona muy bien logísticamente. Tren de Valencia o Barcelona hasta Vinaròs (a 15 km de Peñíscola) y el regreso sale solo. La etapa 1 es casi un regalo —el Delta del Ebro desde la bici tiene una magia especial con las garzas y los flamencos— antes de que empiece el gravel de verdad.
La etapa 3 es la que define la ruta. Si la superas sin problemas, el resto es disfrute. Mis piernas tardaron tres días en recuperarse, pero la bajada final hacia La Sénia con el Mediterráneo brillando en el horizonte es de esas imágenes que se quedan para siempre.