Bitácora
Crónicas del viaje en orden cronológico
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Excelente Día 1 — Estación de Monfragüe → Camping Monfragüe
El mirador ornitológico más famoso de España, en el corazón del primer día
Fortaleza almohade del siglo XII con vistas al embalse de Torrejón
Alto del Najarro — primera subida del primer día
La cañada real que atraviesa el parque de norte a sur La pista forestal que sale de la estación hacia Serradilla es el mejor arranque posible: sin coches, con el olor del jara y la encina mezclado en el aire fresco de la mañana, y el Tajo al fondo como referencia constante. El parque te engulle desde el primer kilómetro.
El Castillo merece el esfuerzo de las rampas. Llegar arriba con los 811 de su fundación árabe grabados en la piedra y la vista completa del cañón del Tajo es de esas paradas que cambian el ritmo del día. La capilla de la Virgen que hay dentro da una escala humana al lugar que los datos no transmiten. El descenso llega al Salto del Gitano con los buitres leonados ya en vuelo —son lo primero que ves antes de ver el cortado— y la Peña Falcón enfrente con los nidos en la pared. Si llevas prismáticos, aquí es donde los usas. Si no los llevas, es el momento en que decides que la próxima vez sí.
El Puerto de la Serrana al final, cuando las piernas ya habían hecho sus cuentas, fue un recuerdo de que Monfragüe no regala nada. Pero llegar al camping con el sol bajando sobre el embalse de Torrejón es exactamente la imagen con la que empezaba a imaginar el viaje.
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Excelente Día 2 — Camping Monfragüe → Camping Monfragüe
Alto del Gitano — salida hacia el sur rumbo al Puerto de Miravete
Puerto Miravete — el techo de los 129 km del día más largo
Puente de Albalat — estructura medieval en el extremo sureste de la ruta
Mirador Puerto de la Serrana — panorámica de regreso al camping Ciento treinta kilómetros no son una amenaza hasta que llevas sesenta y todavía te quedan setenta. El tramo hasta Jaraicejo pasa rápido por carretera abierta con poca altimetría; el problema es que el cuerpo lo agradece demasiado y llega al pie del Puerto de Miravete más descansado de lo que debería, lo que hace que las rampas de la cara sur parezcan manejables hasta que dejan de serlo. A 666 metros y con el castillo almohade roto sobre el pico, el paisaje lo justifica todo.
La Cocina de Felipa en Casas de Miravete fue la mejor decisión del día. Cocina extremeña sin trampa —el arroz con cerdo ibérico— y la única mesa con manteles de todo el recorrido. Con el estómago lleno el Puente de Albalat cobra otra dimensión: cuarenta metros sobre el Tajo, el águila bicéfala de Carlos V en el pilar central, y el silencio del cañón. Es el punto más memorable de la etapa.
El regreso por Serrejón fue duro. El viento de cara en el valle, el calor de la tarde y los kilómetros acumulados hacen que el tramo entre el puente y Malpartida sea el más largo del viaje aunque el mapa diga lo contrario. La Vía Verde estaba cortada así que tocó la EX-108 con el tráfico de las obras del AVE como compañía no deseada. El Cordel del Vallejo los últimos cinco kilómetros fue un alivio. Llegar al camping con las fuerzas justas es, en realidad, llegar con las fuerzas exactas.
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Excelente Día 3 — Camping Monfragüe → Camping Monfragüe
Mirador El Pliegue — primera parada de la carretera de miradores
Dehesa de Alcornoques — Ruta Rosa a través de la Reserva de la Biosfera
Escultura del ciervo — el berrame otoñal empezaba a notarse
Vía Verde de Monfragüe — los últimos kilómetros siguiendo el Tajo
Embalse del Tiétar
Raza Cacereña — la ganadería autóctona de la dehesa El tercer día tiene la generosidad de los finales bien diseñados: noventa y seis kilómetros con menos desnivel que cualquiera de los dos anteriores y una estructura que va de más a menos. La carretera de miradores empieza bien —el Pliegue, la Tajadilla, Malavuelta encadenados con el Tiétar abajo— y el Mirador de la Portilla es donde la berrea de septiembre se hace presente: los bramidos del ciervo desde el bosque llegan mezclados con el ruido del viento y los últimos vencejos del verano. Es una de esas mezclas sonoras que no se olvidan.
La Ruta Rosa por la dehesa de alcornoque es un tramo que no estaba en las expectativas y termina siendo el mejor del día. La dehesa entre La Herguijuela y Serrejón tiene una densidad y un estado de conservación que no se ven en muchos sitios; los alcornoques con la corteza roja reciente del descorche de verano le dan al paisaje un color que no encaja del todo en ningún otro lugar. En Toril merece la pena pararse en el Centro de Interpretación de la Biosfera dentro de la Iglesia de San Blas: los técnicos explican con calma la diferencia entre el parque y la reserva y la lógica detrás de cada restricción de acceso. Media hora bien empleada.
El acceso a la Vía Verde en La Bazagona estaba cortado, igual que el día anterior. El desvío por la Finca de la Haza de la Concepción tiene su encanto involuntario: los caminos entre las instalaciones del hotel dan vistas sobre el parque que no están en ningún mapa. Los últimos diecisiete kilómetros de Vía Verde hasta el camping son planos y asfaltados y al tercer día se acusan, pero cerrar el círculo exactamente donde empezó tiene un peso propio que ningún kilómetro de más puede quitar.