Aprovisionamiento en zonas despobladas
Entre Agudo y Guadalupe hay tramos de más de 50 km sin bar ni tienda. Rellenar bidones en Agudo y llevar comida para toda la etapa. Las fuentes de los pueblos son potables salvo indicación contraria.
Consejos y relatos de primera mano
Entre Agudo y Guadalupe hay tramos de más de 50 km sin bar ni tienda. Rellenar bidones en Agudo y llevar comida para toda la etapa. Las fuentes de los pueblos son potables salvo indicación contraria.
El primer reto es escapar de la periferia de Leganés. El carril bici del río Manzanares-Tajo funciona hasta Aranjuez; a partir de ahí, carreteras secundarias con poco tráfico a primera hora de la mañana.
En la tercera semana de abril la temperatura puede ir de 5°C al amanecer a 26°C al mediodía. Salir con maillot largo y llevar en la bolsa superior la muda corta lista para cambiarse a mitad de mañana.
El viento de poniente en las llanuras de Toledo y Badajoz puede convertir una etapa de 130 km en una pesadilla o en un regalo. Consultar la previsión de viento la noche anterior y ajustar el horario de salida para aprovechar las horas de calma.
Con etapas de 100-130 km el peso de las alforjas se nota especialmente en los repechos. Reducir al mínimo la ropa (4 días, lavado cada noche) y usar una sola alforja trasera en lugar de cuatro bolsas.
En Semana Santa Guadalupe se llena de peregrinos y turistas. La hospedería se reserva meses antes. Llegar el miércoles santo por la tarde para ver la procesión del Silencio es una experiencia única, pero reservar hotel es obligatorio con mucha antelación.
Madrugar en Agudo para llegar al mirador del embalse de Cijara antes de las 7:30 tiene recompensa: la superficie del agua refleja las primeras luces sin una sola ola. Frío pero inolvidable.
El primer día desde Leganés es el más duro psicológicamente: la ciudad nunca termina. Pero en el momento en que la A-4 queda atrás y las primeras encinas aparecen a los lados del camino, el viaje empieza de verdad.
Lo que más sorprende de esta ruta es el silencio. No el silencio incómodo de estar perdido, sino el silencio largo y lleno de pájaros que solo existe en la España despoblada. Los Montes de Toledo, la Siberia extremeña, las Villuercas… son territorios que no salen en las guías de viaje y que precisamente por eso conservan intacta su autenticidad.
El agua es la protagonista, como debe ser en la Ruta de los Pantanos. Los embalses de Cijara, La Serena, García de Sola y Valdecañas forman un arco de espejos que cruza la península de este a oeste. Pedalear junto a ellos tiene algo de hipnótico.